Incursión armada desde Florida reaviva memoria de agresiones contra Cuba
El Gobierno de Cuba informó que el pasado 25 de febrero sus Tropas Guardafronteras interceptaron una lancha rápida con matrícula del estado de Florida que ingresó a aguas territoriales de la isla y abrió fuego contra una patrulla marítima. El saldo preliminar fue de un oficial cubano herido, cuatro presuntos agresores fallecidos y seis detenidos con lesiones.
De acuerdo con el Ministerio del Interior cubano, la embarcación —folio FL7726SH— se aproximó a una milla náutica al noreste del canalizo El Pino, en cayo Falcones, municipio de Corralillo, provincia de Villa Clara. Cuando los guardafronteras intentaron identificarla, los ocupantes respondieron con disparos, lo que derivó en un enfrentamiento armado.
Un patrón histórico de hostilidad
La cancillería cubana sostiene que el incidente no es aislado. Desde 1959, La Habana ha denunciado múltiples acciones marítimas organizadas o toleradas desde territorio estadounidense, que incluyen ataques a instalaciones industriales, agresiones a flotas pesqueras y sabotajes en zonas turísticas.
Entre los hechos documentados por autoridades cubanas figuran el bombardeo contra la fábrica de ácido sulfúrico Patricio Lumumba en 1963 y ataques a pesqueros en la década de 1970. Uno de los episodios más recordados ocurrió en 1971 en Boca de Samá, Holguín, donde una incursión armada dejó víctimas mortales y menores gravemente heridos.
En 1976, los pesqueros Ferro 123 y Ferro 119 fueron atacados con ametralladoras en aguas cercanas a Cayo Anguila y Cayo Sal. Según registros oficiales, los tripulantes resultaron heridos y las embarcaciones fueron hundidas. A partir de los años noventa, las denuncias incluyeron sabotajes a instalaciones turísticas y la captura de personas que ingresaban con armas y explosivos.
La dimensión internacional
En el caso más reciente, el Gobierno cubano informó que entre los involucrados había personas incluidas en la Lista Nacional de buscados por terrorismo, elaborada en cumplimiento de la Resolución 1373 del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas. Durante la inspección de la lancha se incautaron fusiles de asalto, armas cortas, artefactos explosivos de fabricación artesanal y equipo táctico.
El presidente Miguel Díaz-Canel afirmó que la isla “no ejerce agresiones ni amenazas contra otros países”, pero que responderá ante cualquier intento de infiltración armada. En paralelo, La Habana abrió canales diplomáticos con Washington para notificar lo ocurrido, en un contexto de relaciones bilaterales marcadas por tensiones históricas y sanciones económicas.
Implicaciones políticas
El incidente se produce en un escenario regional donde persisten disputas sobre migración, sanciones y cooperación en seguridad. Para el Gobierno cubano, la incursión confirma la permanencia de redes violentas con base en el sur de Estados Unidos y la necesidad de reforzar la vigilancia marítima.
Desde una perspectiva estructural, el hecho vuelve a colocar en el centro del debate la responsabilidad de las autoridades estadounidenses frente a grupos que operan desde su territorio. Más allá del enfrentamiento puntual, el episodio reabre preguntas sobre el alcance de la cooperación bilateral en materia de seguridad y la voluntad política para prevenir nuevas escaladas.
A corto plazo, la investigación sobre los detenidos y los canales diplomáticos abiertos serán determinantes. A mediano plazo, el caso podría incidir en la ya compleja agenda entre La Habana y Washington, en particular en lo relativo a seguridad, terrorismo y soberanía territorial.

¡Historico! Sheinbaum lanza reforma e incentivos para transformar el cine nacional
Donald Trump busca el voto italiano levantando una estatua de Colón en la Casa Blanca
Ex-asesor de Trump es condenado por abuso infantil