Indira Vizcaíno: cuatro años que cambiaron el rumbo de Colima
Por Isamar Ramírez Rodríguez
Cuando una administración asume el compromiso de transformar, las y los ciudadanos esperan resultados tangibles: obras que mejoren la vida diaria, políticas que generen igualdad y decisiones firmes que corrijan inercias históricas. Hoy, a cuatro años del gobierno de la maestra Indira Vizcaíno Silva, Colima puede afirmar, con claridad y sin titubeos, que la Cuarta Transformación no es una promesa lejana, sino una realidad que se palpa en las calles, en los hospitales, en las escuelas y en los hogares donde antes las oportunidades sencillamente no llegaban.
Este martes, en su mensaje ante la LXI Legislatura, la gobernadora entregó un informe que no solo acumula cifras: narra una historia distinta para el estado. Una historia que comienza con finanzas devastadas, infraestructura rezagada, servicios públicos colapsados y una ciudadanía hastiada de gobiernos que entregaron el patrimonio de las y los colimenses a intereses particulares, historia que cambió cuando la transformación llegó con determinación.
Finanzas sanas: el cimiento que nadie quiso construir antes
Una verdad incómoda recorre nuestra memoria colectiva: Colima vivió durante años el abuso, el dispendio y la corrupción como método de gobierno. Se gastó más de lo que se tenía, se hipotecó el futuro, se abandonaron las responsabilidades más elementales como fue el pago del salario a las y los trabajadores, policías, personal de salud y de la educación. Al inicio de esta administración, las farmacias de los centros de salud tenían apenas 15% de abasto. La cifra retrataba toda una forma de gobernar: promesas huecas y prioridades torcidas.
Cuatro años después, la realidad es otra. Hoy Colima cuenta con finanzas estables y sólidas, reducción de deuda, menores costos financieros y una capacidad de pago fortalecida. No se trata de números aislados: es la base que permitió reconstruir lo que otros dejaron colapsado. Es, sobre todo, el recordatorio de que cuando se gobierna con honestidad y disciplina, el dinero del pueblo alcanza para el pueblo.
La inversión pública más grande en la historia del estado
La obra pública no es una foto bonita para un spot; es infraestructura que cambia la vida cotidiana, que genera empleo, que mejora la movilidad y detona el desarrollo económico. Indira Vizcaíno lo entiende y lo asume, y por ello hoy Colima registra la mayor inversión histórica en obra pública, superando por mucho lo realizado en dos sexenios completos anteriores.
Más de 21 mil millones de pesos han sido destinados a 1,400 obras: carreteras estratégicas, acueductos, derivadoras, ampliaciones viales, infraestructura hídrica, puentes, mantenimiento carretero y recuperación de espacios públicos que habían sido abandonados.
Proyectos como los puentes La Presa, Arcos Norte y Sur, Tepalcates y El Chical; la derivadora de Armería; los acueductos de Colima y Manzanillo; la ampliación de la autopista; la recuperación del Parque Regional, La Campana, la Unidad Deportiva 5 de Mayo y decenas de espacios más, no solo son obras: son una declaración política. Colima no está desamparado; está siendo reconstruido con visión de largo plazo.
Como legisladora, lo digo con claridad: ningún gobierno anterior logró articular un programa de infraestructura con este alcance, esta profundidad y este sentido social.
Revolución educativa: ColiBecas, inclusión y permanencia escolar
Si algo distingue a la Cuarta Transformación es la convicción de que la igualdad empieza en las aulas. Las becas no son “regalar dinero”, como torpemente afirma la oposición; son la herramienta fundamental para cerrar brechas y garantizar que nadie quede fuera por razones económicas.
Hoy Colima es el primer estado del país que entregó computadoras gratuitas a todas y todos los estudiantes de secundaria pública, extendiendo ese derecho a universidades y al personal docente. Casi un millón de ColiBecas respaldan a niñas, niños y jóvenes con apoyos económicos directos, uniformes, mochilas y útiles escolares.
Esto no solo redujo la deserción escolar: la detuvo en primaria y la disminuyó de manera significativa en secundaria. Hablar de futuro sin garantizar educación es cinismo; hablar de progreso desde la Cuarta Transformación es, en cambio, poner a la niñez primero.
Salud: de la precariedad heredada al acceso universal
Pocas cosas retratan mejor el contraste entre los gobiernos pasados y el actual que lo ocurrido en salud. De encontrar farmacias al 15% de abasto, pasamos a una red estatal con abasto cercano al 90%. Pero la transformación fue aún más profunda: se recuperaron servicios que habían desaparecido.
En cuatro años se han realizado:
- 47 mil sesiones de hemodiálisis gratuitas, un ahorro aproximado de 254 mil pesos por paciente.
- Más de 34 mil mastografías, fundamentales para la detección temprana del cáncer de mama.
- Más de 100 operaciones cardíacas en la nueva sala de hemodinamia.
- Estudios de sangre para 91 mil niñas y niños de preescolar a secundaria.
- 3,700 consultas a domicilio mediante Operación Salud.
Además, se han invertido más de 700 millones de pesos en rehabilitar 115 centros de salud y cinco hospitales, y proximamente va a iniciar la construcción del Centro de Rehabilitación e Inclusión Infantil del Teleton. Esto no es asistencialismo: es la restitución de un derecho.
Colima está dejando atrás la era en que enfermarse significaba endeudarse. Ese es el impacto real de la transformación.
Seguridad: coordinación, inversión y reconstrucción del tejido social
Colima ha enfrentado retos complejos en materia de seguridad. Negarlo sería irresponsable. Pero también es innegable el esfuerzo que este gobierno ha emprendido con seriedad y resultados medibles.
En cuatro años se han destinado más de 1,200 millones de pesos a equipamiento, capacitación y dignificación policial. Las y los elementos han recibido un aumento salarial acumulado superior al 33%, algo inédito. Al mismo tiempo, se trabaja en la raíz de la violencia: semilleros culturales, actividades deportivas, espacios recreativos y programas preventivos que devuelven cohesión comunitaria.
Los datos hablan: disminuyó el robo a casa habitación y se contuvo la tendencia de homicidios dolosos, alcanzando registros recientes a la baja. Queda mucho por hacer, sí, pero hoy se avanza con una dirección clara.
La responsabilidad de seguir con paso firme
Como diputada, considero que este Cuarto Informe nos recuerda la esencia de la Cuarta Transformación: gobernar con honestidad, redistribuir recursos, priorizar lo social, planear a largo plazo y escuchar la voz del pueblo.
También evidencia la diferencia moral y política con quienes hoy critican desde la comodidad del pasado. Lo digo con firmeza: no puede hablar de salud quien dejó hospitales colapsados. No puede hablar de economía quien endeudó al estado. No puede hablar de seguridad quien goberna uno de los municipios con mayores índices delictivos y menor inversión policial.
Colima ya cambió, y lo mejor está por venir
El mensaje final de la gobernadora fue claro: a Colima le quedan dos años para profundizar la transformación. Y esas palabras no son una despedida anticipada; son una convocatoria.
Una convocatoria a seguir construyendo, a mantener la ruta, a honrar el esfuerzo de miles de familias que hoy viven mejor.
Porque cuando Colima une su voluntad, y la Cuarta Transformación demuestra resultados; Colima es imparable.

¡Historico! Sheinbaum lanza reforma e incentivos para transformar el cine nacional
Donald Trump busca el voto italiano levantando una estatua de Colón en la Casa Blanca
Ex-asesor de Trump es condenado por abuso infantil