Represión violenta, clasista y racista contra mujeres artesanas indígenas en Querétaro: “Contaminan visualmente”, dijo el alcalde panista Felipe Fernando Macías
Organizaciones sociales y activistas denunciaron este lunes un operativo municipal que terminó en agresiones contra mujeres artesanas indígenas en el Centro Histórico de Querétaro, evidenciando, según colectivos y especialistas, un patrón de racismo y clasismo institucional profundamente arraigado en la administración local. En videos difundidos puede verse a personal municipal utilizando perros, toletes y empujones para retirar a las vendedoras, varias de ellas con bebés en brazos.
Las artesanas relataron que el operativo se justificó con el argumento de que su presencia “contamina visualmente” la ciudad, frase atribuida al alcalde Felipe Fernando Macías. Para especialistas y defensores de derechos indígenas, esta declaración no solo es ofensiva, sino reveladora, pues sitúa a los pueblos originarios como un estorbo, como una presencia incómoda que debe ser retirada del espacio público para mantener una estética urbana orientada al turismo y al consumo.
Organizaciones como el Frente de Pueblos Originarios señalaron que estos operativos confirman una visión jerárquica de la ciudad, donde las élites económicas reciben protección mientras quienes dependen del trabajo artesanal, actividad culturalmente relevante y legalmente protegida, son tratadas como intrusas. Para los colectivos consultados, se trata de racismo estructural: el municipio actúa como si ciertos cuerpos y oficios no tuvieran derecho a existir en el espacio público.
Colectivos recordaron que el trabajo de las artesanas indígenas no solo no “ensucia” la ciudad, sino que aporta identidad, economía solidaria y continuidad cultural. De acuerdo con investigadoras consultadas, lo que realmente molesta al poder es la presencia indígena en espacios privilegiados. El problema no es la estética urbana, sino la desigualdad y el desprecio histórico.
La ausencia de cobertura mediática por parte de cadenas nacionales también fue duramente cuestionada. “¿Dónde están las cámaras de TV Azteca cuando sí hay represión real?”, reclamaron testigos. En redes sociales, usuarias criticaron que figuras políticas que suelen denunciar autoritarismo en otros estados guardaran silencio ante la violencia ejercida contra mujeres indígenas. “¿Y Lilly Téllez?”, expresaron, denunciando un doble estándar cuando las víctimas pertenecen a sectores históricamente marginados.
Diversas organizaciones anunciaron que presentarán denuncias por abuso de autoridad y discriminación, y exigieron que el ayuntamiento detenga los operativos de intimidación, garantice espacios dignos para las artesanas y se disculpe públicamente por los actos y discursos que consideran abiertamente racistas y clasistas.
La administración municipal no ha emitido postura oficial.

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