Congreso aprueba homologación del ISN y asegura $354 mdp extras para obras y servicios para los colimenses
En un acto de responsabilidad histórica con las mayorías, el Congreso del Estado aprobó ayer la homologación del Impuesto Sobre Nóminas (ISN) del 2% al 3%, medida que permitirá al gobierno de Indira Vizcaíno captar más de 354 millones de pesos adicionales en participaciones federales para el ejercicio 2026. Colima por fin deja de ser uno de los cuatro estados rezagados y se suma a las 28 entidades que ya aplican tasas del 3% o más, fortaleciendo su capacidad contributiva y rompiendo con décadas de privilegios fiscales para las grandes empresas.
La reforma no crea un nuevo impuesto: simplemente actualiza una tasa que llevaba congelada desde hace años y que estaba muy por debajo del estándar nacional. Como explicó la diputada Dulce Huerta (Morena), estos recursos extras se destinarán a seguridad pública, obra pública de alto impacto social, apoyo al sector productivo y rural, al fondo Sefidec, al sostenimiento de la Universidad de Colima y al pago ordenado de la deuda heredada. “Hoy vemos los frutos de una administración que prioriza al pueblo: el Arco Sur, el Arco Norte, caminos saca-cosechas, hospitales dignos. Estos 354 millones más son para seguir transformando Colima, no para seguir regalando exenciones a los que más tienen”, subrayó.
Frente a las voces de la derecha que hablan de “golpe al bolsillo”, vale recordar que el ISN es 100% deducible del ISR, por lo que el impacto real en las empresas formales es mínimo comparado con el beneficio colectivo que representa. Además, 28 estados –incluidos los gobernados por PRI y PAN como Coahuila (4%) y Chihuahua (4%)– ya aplican tasas iguales o superiores sin que sus economías se hayan derrumbado. Incluso en Nuevo León, gobernado por Movimiento Ciudadano, ya se propuso el mismo incremento que hoy critican en Colima.
La diputada Lizzie Moreno, quien votó a favor de la iniciativa señaló: “En tiempos de campaña todo se polariza, pero hoy la oposición sensata elige construir, no bloquear por bloquear”, demostrando que es posible coincidir en lo fundamental cuando se trata del bienestar de las y los colimenses.
Los 354 millones de pesos extras no son un capricho: son la diferencia entre seguir postergando la dignificación de colonias populares, el equipamiento de cuerpos de seguridad o el rescate financiero de la Universidad de Colima, y avanzar hacia un estado donde los ingresos propios sirvan realmente para redistribuir la riqueza. Mientras la derecha defiende el viejo modelo de bajos impuestos para los grandes empresarios y luego pide que el pueblo pague la cuenta con servicios precarios, la Cuarta Transformación en Colima demuestra que otra vía es posible: más justicia fiscal, más recursos para el pueblo, más obras que se ven y se sienten. Porque en Colima, por primera vez en mucho tiempo, los impuestos ya no son para enriquecer a unos cuantos: son para que la mayoría viva mejor.

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