Impuesto a Refrescos 2026: “La salud del pueblo por encima de las ganancias empresariales”
Durante la conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum presentó uno de los puntos más contundentes del Paquete Económico 2026: el incremento al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a bebidas azucaradas y energéticas, que pasará de 1.65 a 3.1 pesos por litro. Los más de 41 mil millones de pesos adicionales serán destinados íntegramente al sector salud.
Sheinbaum fue enfática: esta medida no busca afectar a las familias, sino proteger su salud y revertir décadas de políticas neoliberales que privilegiaron a las refresqueras sobre el bienestar colectivo. “El refresco es el principal motor de la epidemia de obesidad y diabetes que sufre México, y es tiempo de que quienes se benefician con esas ganancias asuman su responsabilidad”, advirtió.
Los datos son alarmantes. De acuerdo con la Secretaría de Salud, 8 de cada 10 adultos en México presentan sobrepeso u obesidad, mientras que las enfermedades cardiovasculares provocan más de 192 mil muertes al año y la diabetes supera las 112 mil defunciones anuales.
El secretario de Salud, David Kershenobich, recordó que una sola botella de 600 ml contiene hasta 15 cucharaditas de azúcar y advirtió que el consumo de estas bebidas está directamente vinculado a 1 de cada 3 nuevos casos de diabetes y a 1 de cada 7 de enfermedad cardiovascular. Cada día, a 75 personas se les amputa un pie o una pierna por complicaciones derivadas de la diabetes, y más de 100 mil mexicanos dependen de diálisis.
El sistema de salud destina anualmente 179 mil millones de pesos al tratamiento de enfermedades relacionadas con la obesidad y el sobrepeso, un costo insostenible si no se toman medidas preventivas.
El problema no es solo sanitario. En regiones como San Cristóbal de las Casas, Chiapas, la embotelladora Coca-Cola Femsa extrae 1.2 millones de litros de agua al día, mientras comunidades indígenas apenas reciben el servicio unas horas a la semana. A nivel nacional, las concesiones de la refresquera superan los 28 millones de metros cúbicos de agua al año, volumen suficiente para abastecer a más de 500 mil personas durante 12 meses.
Además, la producción de refrescos requiere hasta 70 litros de agua por cada litro embotellado, y el cultivo de azúcar equivale a entre 175 y 200 litros de agua virtual por cada litro producido. Se trata de un modelo extractivista que beneficia a las corporaciones y deja a comunidades enteras en desventaja frente a la escasez de agua.
Mientras tanto, las ventas anuales de refrescos en México superan los 300 mil millones de pesos, con Coca-Cola acaparando más del 60% del mercado. El contraste es evidente: enormes ganancias privadas frente a costos sociales y ambientales que paga el pueblo.
Los voceros empresariales han intentado descalificar el aumento al IEPS alegando que es “regresivo” y afectará a las familias más pobres. Sin embargo, la experiencia internacional demuestra lo contrario:
• 🇲🇽 En México, el impuesto de $1 por litro aplicado en 2014 redujo las compras de refrescos en 5.5% el primer año y 9.7% el segundo, con mayor impacto en los hogares de bajos ingresos.
• 🇨🇱 En Chile, tras la aplicación de impuestos y sellos frontales, el consumo disminuyó en más del 20%.
• 🇬🇧 En el Reino Unido, las refresqueras reformularon sus productos para reducir el contenido de azúcar y evitar el impuesto.
• 🇿🇦 En Sudáfrica, el consumo cayó 29% en un año.
• 🇺🇸 En Berkeley, California, el consumo acumulado bajó 53% en tres años.
El impacto en el bolsillo de la gente será mínimo: una botella de 600 ml aumentará apenas 1 peso, mientras que los beneficios en salud y en financiamiento a hospitales, medicamentos y programas preventivos son incalculables.
El aumento al IEPS no es una medida aislada. Forma parte de una estrategia integral de salud pública que ya ha dado pasos firmes:
• En 2019 se implementó el etiquetado frontal de advertencia en productos ultraprocesados.
• Se prohibió la venta de refrescos y golosinas en escuelas.
• Se lanzaron campañas masivas de información para desincentivar el consumo de comida chatarra.
La presidenta fue clara: “Hay empresarios que insisten en que no hay pruebas de que los refrescos dañen la salud. Eso es exactamente lo que decía la industria tabacalera en su momento”.
Con el Paquete Económico 2026, la Cuarta Transformación rompe con la complacencia neoliberal que durante décadas cedió ante los intereses corporativos y pone al frente la salud del pueblo.
El mensaje desde Palacio Nacional fue contundente: la salud pública y el bienestar social están por encima de las ganancias privadas. Con datos, con políticas integrales y con firmeza política, el gobierno de Sheinbaum coloca a México en la vanguardia internacional en la lucha contra la comida chatarra, la obesidad y la diabetes.
El aumento al IEPS no solo fortalece al sistema de salud: salva vidas, protege el agua y construye un futuro más justo y saludable para millones de mexicanas y mexicanos.

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