Colima en el centro de la agenda nacional de Claudia Sheinbaum
Columna: Estación esperanza
Por: Vladimir Parra
La reciente visita de la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, a Colima no fue una gira más: fue la confirmación de que nuestra entidad está en el centro de una agenda nacional de desarrollo y bienestar. Durante su estancia, Sheinbaum anunció obras de infraestructura de gran calado: nuevos puentes estratégicos (como el Arco Sur y Arco Norte en Colima y el puente Tepalcates), la ampliación del Puerto de Manzanillo manteniendo el respeto al medio ambiente y a las comunidades de pescadores, además de la modernización de tramos carreteros clave. Proyectos que no solo mejorarán la conectividad y la competitividad del estado, sino que también abrirán oportunidades para la inversión, el comercio y el empleo.
Detrás de estos anuncios hay algo más profundo: una coordinación política ejemplar entre los tres niveles de gobierno. La presidenta Claudia Sheinbaum, la gobernadora Indira Vizcaíno y la presidenta municipal de Manzanillo, Rosi Bayardo, han demostrado que, cuando las voluntades se alinean con un mismo propósito, los resultados se multiplican. No se trata solo de gestionar recursos o inaugurar obras; es construir una visión compartida de futuro para Colima, una que pone en el centro el bienestar de su gente y la fortaleza de su economía.
Esta sinergia no es casualidad. Responde a un compromiso político e ideológico claro: el de consolidar el llamado Segundo Piso de la Transformación. Si la primera etapa, liderada por Andrés Manuel López Obrador, sentó las bases para un cambio profundo en la vida pública del país, este segundo piso —con Claudia Sheinbaum al frente— busca consolidar y ampliar esos logros. Colima es hoy un ejemplo vivo de cómo esa continuidad se traduce en beneficios tangibles.
El Puerto de Manzanillo, uno de los más importantes del país, no solo se ampliará para mover más mercancías; se modernizará para hacerlo con mayor eficiencia, seguridad y sustentabilidad. Las carreteras y puentes que se construirán y rehabilitarán no solo acortarán distancias; acercarán comunidades, integrarán regiones y generarán empleos en el proceso. Cada obra, grande o pequeña, tiene un impacto directo en la vida diaria de las personas.
Además, esta etapa histórica es una oportunidad para fortalecer el tejido social. La coordinación entre Sheinbaum, Vizcaíno y Bayardo envía un mensaje claro: en Colima no hay espacio para divisiones, sino para la suma de esfuerzos.
Colima vive hoy un momento que quedará registrado en su historia reciente. Las inversiones en infraestructura no son un fin en sí mismas, sino el medio para que la economía crezca con justicia, para que el desarrollo llegue a todos los rincones y para que las nuevas generaciones hereden un estado más próspero, más unido y con mayor calidad de vida.
La visita de Claudia Sheinbaum ha sido, en ese sentido, más que un anuncio de obras: ha sido la confirmación de que, con visión, coordinación y compromiso, el Segundo Piso de la Transformación ya se está construyendo aquí, en Colima. Y su cimiento más sólido es la confianza mutua entre quienes tienen hoy la responsabilidad de gobernar y el compromiso de seguir gobernando con el pueblo y para el pueblo.

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